24 dic. 2010

Próximo lanzamiento de Cauac Editorial: La crisis latente del darwinismo


La percepción que tenemos de nosotros mismos como especie, y por extensión la interpretación del fenómeno de la vida en este planeta, condiciona profundamente nuestra vida y nuestra convivencia. En nuestra sociedad la proyectamos desde una teoría científica fuertemente basada en conceptos como el azar y la competencia, que además está en apariencia firmemente asentada y sólidamente fundamentada. Pero vivimos tiempos de crisis, en los que todo lo que antaño parecía firme y estable hoy tiembla como un castillo de naipes…
Mauricio Abdalla, autor de El principio de cooperación (2002), se topó inesperadamente con el darwinismo como un obstáculo cuando trató de defender su teoría de la cooperación. Inició entonces un trabajo de investigación que, como él admite, acabó alejándole de sus ideas preconcebidas. Su intuición inicial fue que el darwinismo podía ser un paradigma válido para el estudio de la evolución de los seres vivos, pero quizás no para las ciencias sociales. Sin embargo lo que descubrió fueron síntomas de una gran inestabilidad latente del paradigma en el propio seno de la biología. Como resultado nació este libro, donde nos presenta una pequeña muestra de propuestas científicas completamente diferentes para abordar el fenómeno de la evolución y la realidad de la vida orgánica, basadas en la acumulación de evidencias y hallazgos experimentales inexistentes en el momento en que se formularon las bases teóricas que conforman la biología darwinista que conocemos hoy.

No obstante, no nos encontramos ante una mera colección de reseñas de obras científicas, ni ante una de esas “opiniones de experto” como a las que habitualmente tenemos acceso en los medios o los libros de texto. Este trabajo es una evaluación rigurosa, con una metodología clara y asequible, del estado de salud de un paradigma científico, elaborado con mimo y detalle por un filósofo de las ciencias.
Hablamos de evolución
En el imaginario colectivo, la Teoría de la Selección Natural se identifica con “la teoría de la evolución”. Como nos explica el autor, se trata éste de un tremendo equívoco ya que la evolución de la vida orgánica no es una teoría sino un hecho constatado. Lo que trata de explicar el darwinismo o cualquier teoría evolutiva es el cómo y el porqué de esta evolución. Preguntas para las que existe una diversidad de respuestas, o intentos de respuestas, mucho mayor de lo que el gran público conoce. Reforzando el equívoco, los principales defensores del darwinismo parecen ignorar estas voces, concentrando sus esfuerzos en rebatir ideas de tipo religioso en confrontaciones que, por lo poco constructivas, podríamos calificar de poco menos que infantiles ¿síntoma, quizás, de un paradigma en crisis?

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